viernes, 27 de diciembre de 2013

El fan esculpió una estatua de marfil tan bella y perfecta como ninguna mujer verdadera podría serlo. La llamó Sylvie y de tanto admirar su propia obra y escuchar sus canciones , terminó enamorándose de ella. Le llegó a comprar las más bellas ropas, joyas y flores: los regalos más finos y caros. Todos los días pasaba horas y horas contemplándola, y de cuando en cuando besaba tiernamente sus labios.
labios fríos e inmóviles.

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